Dios se sirve de una declaración censal para cumplir la profecía.

Tiempo ha, un sencillo autónomo, empresario individual, carpintero para más señas, acudió a la plaza principal de su población, Nazaret, para conocer las últimas novedades legislativas y noticias. Por aquel entonces, el BOE, Twitter o Bloomberg TV eran un sencillo soldado o siervo del poder ejecutivo vigente que tenía el privilegio de saber leer y memorizar simples textos. Pues bien, en esa lóbrega mañana de diciembre, a punto de entrar el invierno, nuestro querido autónomo escucha que, por decreto, vendrá obligado a presentar una suerte de modelo 036 de declaración censal para regularizar su situación tributaria.

Si ya de por sí resulta irritante tener que formalizar el dichoso trámite censal, en aquel preciso momento, aún será más penoso o molesto pues tiene a su mujer encinta, a punto para dar a luz, y no puede dejarla sola. Así que, dado que no dispone de certificado electrónico para la presentación telemática, recurre al método tradicional de personación física para su debido cumplimiento. Con un ascendiente de Platero, nuestro querido autónomo emprende la marcha con su mujer embarazada. Ciento sesenta kilómetros les separan de la delegación administrativa correspondiente.

Llegados a destino, y habiendo comprobado que existen largas colas para el cumplimiento de sus obligaciones formales, el sencillo carpintero busca algún alojamiento para pasar la noche y esperar al día siguiente. No obstante, el hecho de no haber efectuado reserva previa ni haber obtenido ningún bono-descuento o similar, les obliga a vagar desesperados por las frías calles de la ciudad de Belén, hasta que, por fin, otro humilde autónomo se apiada de ellos y les facilita el acceso y estancia en una parte de su pequeña explotación ganadera.

En esa fría noche, cansados de su periplo administrativo, el autónomo y su mujer se cobijan y resguardan al calor del hogar. Sin embargo, esa noche es la Gran Noche, será el momento, en que su mujer dará a Luz y saldrá un niño, un hermoso y rollizo niño, al que pondrán por nombre Enmanuel. Aparte de la grandeza del momento, la felicidad de un hijo y la alegría de la madre, nuestro querido autónomo sonríe irónicamente, pues el hecho de que el niño ya haya nacido allí, le permitirá aprovechar su estancia, para realizar todos los trámites administrativos y civiles relativos al alta del nuevo miembro de la unidad familiar.

Así, mediante un mero trámite administrativo, se cumplió la profecía: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel” (Mateo, 2, 6).

Transcurrido el tiempo, cambian las personas, las formas de vida y los elementos, sin embargo, existen cosas que permanecen intactas: la necesidad de la Esperanza, la ilusión por una vida más digna y mejor, la búsqueda del verdadero amor entre las personas, la construcción de un Reino de la Verdad y la Vida. Muchos seguimos confiando en ese Niño y lo que su Nacimiento representa, deseando que su Luz, su alumbramiento, ilumine nuestras vidas y hogares.

Ojalá que así sea, desde Fiscalblog os deseamos una Feliz Navidad y que el año 2014 nos traiga nuevas y renovadas ilusiones, oportunidades y esperanzas.

3 pensamientos en “Dios se sirve de una declaración censal para cumplir la profecía.

  1. aho

    Feliz Navidad y muchas gracias por vuestra labor! Que el Niño Dios os colme de bendiciones en lo que queda de año y el que viene.

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  2. Pingback: Un respiro por Navidad. - FiscalBlog

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