Asesor fiscal en confinamiento. Día 33.

Al final, llegó el gran día. Después de los cientos y miles de ruegos, postrados a sus pies clamando, el Gobierno y su graciosa Administración tributaria han tenido a bien atender las súplicas de sus siervos, siempre fieles, especialmente, de sus pecadores asesores fiscales y gestores administrativos. Así que, de forma magnánima y en ejercicio de su gran potestad, han acordado flexibilizar el plazo reglamentario de presentación de las distintas declaraciones-liquidaciones periódicas cuyo plazo finalizaba el próximo lunes 20 de abril.

«La actual situación de riesgo sanitario y las medidas adoptadas para su contención, están produciendo problemas operativos y de funcionamiento sobre todo en pequeñas y medianas empresas (pymes) y autónomos y por extensión a los asesores y gestores que afrontan serias dificultades para recopilar la información necesaria y cumplir con las obligaciones fiscales de sus clientes, por lo que se extiende el plazo voluntario de presentación y pago de las declaraciones y autoliquidaciones tributarias.»

¡Oh, qué gran maravilla! ¡Aleluya!

Hoy, 15 de abril, con calma, para que la ansiedad no malogre nuestra esperanza, se publica en el Boletín Oficial del Estado, ese magnífico frontón de esperanzas mundanas, el Real Decreto-ley 14/2020, de 14 de abril, por el que se extiende el plazo para la presentación e ingreso de determinadas declaraciones y liquidaciones tributarias

¡Por fin ya tenemos la palabra tallada en blanco y negro para regocijo de los súbditos!

¿Y qué encontramos? Pues que el mensaje de la Administración no es universal, sólo afecta a una parte de los contribuyentes. En concreto, el plazo «extraordinario» sólo será aplicable por aquellas personas físicas o jurídicas con volumen de operaciones no superior a 600.000 euros en el año 2019. Según la Exposición de Motivos esos 600.000 Euros se toman como referencia el volumen de operaciones a efectos del IVA.

No podrán beneficiarse de esta medida las empresas que apliquen el régimen fiscal especial de consolidación fiscal del Impuesto sobre Sociedades y/o el de Grupo de entidades del IVA, con independencia del volumen de operaciones.

Asimismo, precisar que esta extensión no afectará a las declaraciones aduaneras.

Ahora resulta que, en el argot administrativo, al menos durante la etapa de confinamiento, se entenderá como PYME sólo aquellas empresas que tengan un volumen inferior a 600.000 Euros. Si las que exceden los 6.010.121,04 euros son Gran Empresa, desconozco qué son las que quedan en ese término medio. Eso sí, que se olviden de posponer la presentación de las declaraciones-liquidaciones tributarias.

No obstante, de forma excepcional, se amplía el plazo hasta el próximo 15 de mayo (domiciliación bancaria) y el 20 de mayo (para la presentación y liquidación) para aquellas personas físicas o jurídicas con volumen de operaciones (a efectos del IVA) no fuese superior a 600.000 euros en el año 2019.

Repito. De forma excepcional se amplía UN MES. Un mes.

Y la norma ya no dice nada más. No precisa qué pasa con las personas que en el año 2019 no hayan estado de alta todo el ejercicio. Por no decir, no concreta ni especifica qué sucede con las declaraciones ya presentadas con domiciliación bancaria y cual será su fecha efectiva de cargo (aunque desde el Ministerio aseguraban que se posponía automáticamente el cargo al 20 de mayo para este tipo de contribuyentes) ni que pasa con la medida del aplazamiento «extraordinario» de hasta 30.000 Euros del Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes para responder al impacto económico del COVID-19. Aunque suponemos que no debería haber problema o limitación alguna para su aplicación, quedaría por resolver con los aplazamientos ya solicitados y cuál sería la fecha efectiva de vencimiento del aplazamiento.

Visto lo visto, si la redacción se ha demorado no ha sido tanto por la extensión de la regulación en sí, sino por una Exposición de Motivos donde la Administración no ha perdido ocasión para dejar algún que otro detalle:

«En este sentido, hay que recordar el importante papel que, para la aplicación del sistema fiscal y el fomento del mencionado cumplimiento voluntario, desarrollan los profesionales tributarios, subrayado por su participación en el Foro de Asociaciones y Colegios Profesionales Tributarios y en los Códigos de Buenas Practicas (sin acento en el BOE) Tributarias para Asociaciones y Colegios Profesionales y para asesores y gestores promovidos por dicho Foro.»

Al final, nuestro arrepentimiento y confesión de los pecados, tiene su recompensa. Vale la pena ser buenos chicos.

Arrodillaos.

Un pensamiento en “Asesor fiscal en confinamiento. Día 33.

  1. Gerardo

    Felicito a quien lo haya escrito, tanto esté como otros comentarios, totalmente de acuerdo, soy del gremio y más claro no se puede contar, al final, tenemos los que muchos han querido que tengamos

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