La Agencia Tributaria ignora el estado de alarma.

En los momentos críticos, cuando la decisión que se toma es trascendental y conlleva una gran responsabilidad, se descubre la verdadera naturaleza de las personas. Ahí es donde aparecen los verdaderos líderes, los héroes, las personas que demuestran una grandeza sin igual, esos hombres y mujeres que ante la adversidad se crecen y dan lo mejor de sí mismos por el bien de todos y ayudan a superar cualquier dificultad.

En contraste, también hay quien se hace pequeño, trasluce su mediocridad, su miseria, su incompetencia, cobardía, egoísmo. Son todos esos que bajan la cabeza y se arrodillan. Los que se postran dominados por el miedo y el temor. Los que gritarán para que no se escuche el silencio de su derrota moral.

Pasarán las horas críticas, los días, los meses y los años. Y el tiempo pondrá a cada ante el espejo de su realidad. No me cabe ninguna duda.

Y como os explicaba a lo largo del confinamiento, las Administraciones tributarias y, en especial, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) quedará señalada, por siempre, por su comportamiento y su actuación hacia con los ciudadanos.

Recién concluida la campaña de Renta y Patrimonio 2019, la mayoría de profesionales, la recordamos como la más caótica y agobiante de los últimos lustros y décadas. En una situación de limitaciones de movilidad y restricciones para los ciudadanos (recordemos que el estado de alarma se prolongó hasta el pasado 21 de junio, apenas 9 días antes de la finalización del plazo voluntario de declaración), no sólo se han mantenido los plazos reglamentarios de declaración-liquidación, sino que, por un lado, nos han impuesto una exigencia de información más allá de lo legal y razonable, y, por otro lado, han reducido al máximo la atención al contribuyente (con oficinas cerradas hasta principios de Junio).

No calificaré el proceder de las Administraciones tributarias. Sus actos y obras hablan por sí mismos.

Mientras una gran parte de los funcionarios de las Administraciones tributarias se han quedado en sus casas, tranquilamente, cobrando íntegramente sus emolumentos y sin tener que trabajar ni preocuparse por su futuro personal y profesional, los ciudadanos que les financiamos, hemos tenido que seguir trabajando y haciendo lo imposible para asegurar el cumplimiento de las distintas obligaciones tributarias, en un entorno muy difícil y complejo.

Quiero destacar la inmensa labor de mis compañeros de profesión. La gran mayoría han trabajado sin descanso, intentando compatibilizar en la medida de lo posible nuestra atención personal con la dedicación a nuestros clientes, ofreciendo un servicio mucho más allá de lo remunerado y agradecido. Los asesores fiscales, en su gran mayoría, se han comportado como héroes silenciosos gracias a los cuales, realmente, se ha conseguido que la maquinaria de recaudación de ingresos públicos no se haya detenido y sea posible seguir financiando los distintos bienes y servicios públicos, incluidos los sueldos y salarios de esos que nada han perdido, a nada han renunciado y que se creen por encima del bien y del mal.

Así las cosas, con la reapertura, vamos conociendo algunas resoluciones de la Dirección General de Tributos que demuestran esa falta de empatía y el alejamiento de los órganos administrativos de la realidad social. Seguramente será porque su posición privilegiada les permite vivir ajenos a las preocupaciones y angustias de los ciudadanos normales.

Puedo entender (y comparto) que la interpretación administrativa debe acomodarse a la normativa tributaria vigente y no debe dejarse llevar por la opinión pública u emociones. Ahora bien, dentro del margen interpretativo, entiendo que es esencial que acomodar la fiscalidad a los principios tributarios fundamentales, como el de capacidad económica, y, por otro lado, respetar el sentido común y la realidad de los hechos y circunstancias.

Así pues, nos encontramos diversas resoluciones (V1368-20 y V1375-20, de 12 de mayo y V1474-20, de 19 de mayo) en las que se consulta acerca de la eventual imputación de las rentas inmobiliarias en relación a aquellas segundas residencias de personas y/o familias en las que, durante el estado de alarma derivado por la epidemia de COVID-19, no han podido ser utilizadas por los contribuyentes.

La contestación de la Dirección General de Tributos no puede ser más fría y distante:

«Debe tenerse en cuenta que la imputación de rentas inmobiliarias no tiene en cuenta la utilización efectiva de la segunda vivienda sino su disponibilidad a favor de su titular, sin que la Ley atienda a circunstancias que puedan afectar a dicha utilización, tales como la enfermedad, el trabajo u otras que determinen la no posibilidad de utilización de la segunda vivienda, al limitar la Ley los casos en los que no procede la imputación de rentas inmobiliarias únicamente a los siguientes casos tasados: afectación del inmueble a una actividad económica, que el inmueble genere rendimientos de capital, que se encuentre en construcción y que no sea susceptible de uso por razones urbanísticas, sin que el supuesto al que se refiere la consulta corresponda a uno de ellos, por lo que no puede quedar excluido de la imputación.»

Es decir, según la regulación del estado de alarma, los ciudadanos teníamos restringido por Ley la movilidad y el posible uso y disfrute de nuestra segunda residencia (siempre que se disponga de la misma, claro), ahora bien, en cambio, la Administración tributaria mantiene una presunta disponibilidad, como presupuesto de hecho para una artificiosa tributación.

No me cabe duda que habría la posibilidad de ponderar la Resolución a la luz de la propia normativa reguladora del estado de alarma o, cuando menos, someter a una cuestión de prueba. Pero, para ello, habría que tener una voluntad de conocer la verdadera situación real de los ciudadanos.

Pero si estas resoluciones nos parecen cuestionables, la que resulta paradigmática es la Resolución V1387-20 de fecha 13 de mayo, en la que se aborda si debe seguirse imputando como rendimiento del trabajo en especie por la cesión del uso del vehículo por la empresa durante el tiempo de confinamiento correspondiente al estado de alarma derivado del COVID-19, en tanto, el vehículo está inmovilizado y no puede circular.

La contestación de la DGT no tiene desperdicio. En su conclusión, el órgano consultivo hace matización inicial: «el estado de alarma no implica la inmovilización del vehículo, sino la limitación de los desplazamientos a los permitidos en dicho estado«. Correcto, el auto sólo podía ser utilizado para determinados desplazamientos, básicamente, de naturaleza profesional, nada de salir a tomar cañas, de paseo con el novio ni a visitar a tus parientes.

Sin embargo, esta matización es inocua pues, a continuación, asevera que,

«(…) partiendo del concepto de retribución en especie previsto en el artículo 42.1 de la LIRPF, que exige «la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, aun cuando no supongan un gasto real para quien las conceda», debe señalarse que la imputación al contribuyente de la retribución en especie deriva de la obtención del derecho de uso del vehículo, existiendo dicha retribución en la medida en que éste tenga la facultad de disponer del vehículo para usos particulares, con independencia de que exista o no una utilización efectiva para dichos fines, por lo que procede en consecuencia la imputación de un rendimiento de trabajo en especie en el caso consultado.»

Desconozco en qué estará pensando el intérprete administrativo, pero, la esencia de un vehículo es para desplazarse. No puedo negar que, durante el estado de alarma, el auto de marras estaba a disposición del contribuyente de turno para ver una película, disfrutar de la butaca trasera en un apretujón con algún vecino o vecina de escalera, o para hacer la declaración de la Renta, ahora bien, lo que resulta cuestionable es pensar que estaba para hacer desplazamientos «particulares», es decir, para ir de compras, para irse de fin de semana o visitar a familiares.

Es más, tal y como está redactada la Resolución, en ningún momento se hace referencia al uso particular fuera del horario profesional, es decir, al uso mixto del vehículo. Esto es aún más grave porque, en un momento dado, dependiendo de las circunstancias vividas por el contribuyente, en una vuelta de tuerca, la Administración tributaria podría llegar a interpretar que, si el contribuyente no tenía que desplazarse profesionalmente (por un cierre temporal de la empresa o por una decisión organizativa), no habría uso mixto sino personal, por lo que, procedería una imputación íntegra de la renta en especie.

De nuevo, quizás la interpretación sea la más acorde con la ortodoxia técnica, pero, qué duda cabe, que demuestra una vez más que, esa rigurosidad acompasa muy mal con la difícil realidad de muchos ciudadanos-contribuyentes.

Estamos exhaustos, cansados, tanto los profesionales como nuestros clientes y amigos ciudadanos, pero la gran mayoría seguiremos ahí y no bajaremos los brazos. Pasados estos tristes momentos, reivindico el papel de los fiscalistas, de los gestores y asesores, economistas, abogados y tantos otros compañeros de profesión. No esperéis ningún reconocimiento, era nuestro trabajo, compromiso y deber. Pero habéis cumplido con creces, con honestidad y honradez. Podéis llevar la cabeza bien alta, debéis hacerlo, sentiros orgullosos de vuestro trabajo, esfuerzo y dedicación, habéis ennoblecido y revestido de dignidad el oficio.

Vosotros sí habéis contribuido al bien común.

16 pensamientos en “La Agencia Tributaria ignora el estado de alarma.

  1. Jose Luis

    Enhorabuena por el artículo. Gracias por expresar nuestras preocupaciones profesionales y poner voz a este colectivo que la AEAT, en vez de agradecerle de verdad el esfuerzo realizado, maltrata cada vez que puede.

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  2. José D. M. Polo

    Una vez más se constata la ignorancia de los mal llamados «asesores fiscales», que en su mayoría no pasan de «llevapapeles».
    El redactor del panfleto anterior, manifiesta su más absoluta ignorancia a lo largo y ancho de la redacción, aunque debo estar de acuerdo con él en la introducción elegida, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.
    Manifiesta, escondido en la sombra de la pluma, que «una gran parte de los funcionarios» de la AEAT se ha quedado en casa sin trabajar, cuando la realidad es que más del 90% ha continuado trabajando, desde el primer día, desde su casa, y realzando el mismo trabajo que en las oficinas, el resto no disponía de medios para hacerlo.
    Como prueba de ello, la Agencia Tributaria ha confeccionado por teléfono, gratis, la declaración a 1.155.000 contribuyentes (239.000 el año pasado), y, a pesar de la reducción de días de atención presencial, y la reducción de puestos de atención para el cumplimiento de las medidas de distanciamiento, se han confeccionado en oficinas 319.000 declaraciones, sido superior la oferta de citas que la demanda de las mismas, habiendo quedado libres citas que, en algunas oficinas y días, ha superado el 50%.
    Me hace especial gracia la autoflagelación que atribuye a los «asesores fiscales», otorgándose para si el mantenimiento de la «maquinaria de recaudación», y su calificación como «héroes silenciosos». ¡Se descalifica por si solo».
    Está pandemia ha traído mucho dolor y sufrimiento a muchos hogares, muchos nos ha dejado, muchos han perdido su empleo, muchos se encuentran en una incertidumbre preocupante… y otros han hecho un buen negocio de las circunstancias, entre otros muchos, los asesores fiscales, que han visto aumentada su cifra de negocios con esta campaña de renta atípica.
    ¡Yo aquí no veo héroes! Sí los veo en los miles de trabajadores que ha puesto en riesgo su salud y la de los suyos (caso aparte los sanitarios) como los trabajadores de establecimientos de alimentación (que han mantenido o reducido sus emolumentos), empleados del transporte público… Intentar ponerse a su misma altura dice mucho del ego que mantiene a los «llevapapeles».
    J.D.M.

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    1. Emilio Pérez Pombo Autor

      Apreciado Lector, este «llevapapeles», a mucha honra, está agradecido de su participación y aclaraciones al respecto. Lo digo sin ningún tipo de ironía ni doble sentido. La crítica es más que bienvenida y me alegra conocer otros puntos de vista, aunque empleé términos con pretensión de herir.

      Dicho esto, creo que alguno de los vicios o defectos que me atribuye se refleja en sus escritos al imputarnos un «buen negocio» y «aumentos de cifra de negocios». Es posible que alguno de mis compañeros se hayan beneficiado. No lo niego. Sencillamente, lo desconozco. Entiendo que, a lo mejor nos movemos en el terreno de prejuicios o presunciones, porque, en mi caso personal, lamentablemente, he visto disminuir mis ingresos, entre otras razones, porque hay clientes en una situación financiera y económica dramática, y, en algunos casos, hemos tenido que renunciar parcial o totalmente a nuestros honorarios a fin de coadyuvar la difícil situación de alguno de mis clientes. No soy un héroe, soy un tipo muy normalito, pragmático y realista.

      Por otro lado, contrariamente a lo que usted escribe, firmo con mi nombre, sin ningún tipo de ocultación y si, en algo estoy equivocado, estoy a su completa disposición para atenderlo y, por supuesto, para rectificar lo que sea preciso.

      Atentamente,

      Emilio Pérez Pombo

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    2. Esaú Alarcón García

      Apreciado lector: Agradezco su exposición porque, si han teletrabajado tanto, eso significa que la ampliación de los plazos de suspensión y prescripción promulgada durante el estado de alarma ha sido una actuación mendaz en contra de los contribuyentes realizada por el legislador, esto es, una muestra más de que vivimos en un estado defraudador. Cordialmente. Esaú

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    3. Manuel Sosa gallego

      Sólo recordarle que desde Marzo se ha venido solicitando , por parte de colegios y asociaciones profesionales la conveniencia de ampliar el plazo para la campaña de renta y del IMPUESTO DE SOCIEAADES. La comunicad de Navarra y La comunidad Vasca, SI AMPLIARONS DICHO PLAZO.

      Todos éramos conscientes de la avalancha de trabajo que iban a provocar los ERTES, renta, trimestre, prestaciones sociales etc.

      Por eso mismo se solicitaba la ampliación de plazos.

      El ministerio de hacienda se negó , y la renta se terminó en el plazo fijado, por imposición del ministerio. Por lo tanto que dicha campaña haya sido atípica, únicamente, es imputable a Ustedes como Ministerio responsable (no como funcionario individual).

      Ahora con la de sociedades, habrá empresas que tendrán que presentar una declaración el 25 de julio y , dependiendo de los acuerdos de la junta general que tiene como plazo noviembre, se tendrá que presentar otro el 25 de Noviembre.

      Según su razonamiento, al presentar un segundo impuesto el 25 de noviembre, Nos beneficiamos los “llevapapeles” porque facturaremos honorarios por dicho trámite.

      Y las empresas, en caso de resultar cuota a pagar diferencial, tendrán que pagar intereses de demora.

      Ole

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  3. M. G. M.

    Y qué sucederá con la renta del año que viene de las personas que como yo, tienen un piso arrendado y por la situación excepcional y por solidaridad,no hemos cobrado el alquiler a los inquilinos que se han quedado sin trabajo? Tendré que declarar unos ingresos que no he percibido ni creo que pueda percibir porque la situación de mis inquilinos ha quedado en más que precaria quedándole 400€ a principios de junio para mantener una familia de 4 personas y sin ningún tipo de ingreso hasta día de hoy a pesar de haber solicitado la ayuda de alquiler y la de la renta mínima vital. Esto dudo mucho que lo contemplen a pesar de haber sido una situación excepcional. Como siempre hacienda somos todos, o no?

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  4. Carmen

    Cuando se habla se debe saber lo que se dice, sino mejor callar. Soy funcionaria de la AEAT, y no he dejado de teletrabajar ni un solo día, como la gran mayoría de compañeros. En la campaña de renta, que yo la he hecho telefónica, he llamado fuera de horario, porque así lo solicitaba el contribuyente, etc etc. Que hay problemas, pues claro, con todas las empresas, públicas o no, esto es nuevo y se nos queda grande, hay que aprender, luchar, y seguir.
    Hablamos de los falsos Ertes, de los que se aprovechan, de los que sólo critican, como muchos políticos y nuevos periodistas, sin proponer NADA.
    Amigo para ser buen periodista, o comunicador, hay que ser veraz, investigar, contrastar….que fácil es soltar mierda.

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    1. Emilio Pérez Pombo Autor

      Gracias por tu comentario Carmen aunque tengamos puntos de vista distintos. Aclararte que hago referencia más a la institución que al colectivo profesional, donde, como en cualquier colectivo, hay personas muy diversas (algunos de ellos, buenos amigos míos). Dicho esto, aprovechando tu comentario, y porque ya algunos compañeros han hecho la misma alusión, querría conocer bajo qué circunstancias se ha producido dicho teletrabajo. ¿Os habéis llevado los expedientes de los contribuyentes a vuestros hogares? ¿Cómo se custodia dicha información y confidencialidad? ¿Tenéis acceso desde vuestros ordenadores y equipos personales a las bases de datos de la Agencia Tributaria? Si es así, ¿cómo puedo saber que eras tú, funcionaria de la AEAT, quien estaba viendo un expediente y no un familiar o conviviente? ¿Cómo se garantiza que la atención telefónica cumple los requisitos de seguridad, confidencialidad, identidad y protección de datos, como se recoge en la reciente Resolución de 1 de julio de 2020 del Departamento de Recaudación de la AEAT? ¿La AEAT ha puesto a vuestra disposición equipos y material para el desarrollo de vuestro trabajo? Me surgen estas y muchas otras preguntas. Seguramente, el problema es que, los ciudadanos no somos conscientes o conocemos esa labor y lo correcto sería dar luz a ella. Gracias.

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    2. Manuel Sosa gallego

      Buenos días , en relación a sus comentarios creo que deberíamos centrar el tema , no en los funcionarios (de todas las administraciones) a nivel particular, sino más bien en las Administraciones en sí (Sepe, seguridad social, aeat, etc.)

      También yo, tengo conocidos en la función pública, algunos de ellos amigos desde hace más de 40 años. Y es cierto que han trabajado desde casa,. De hecho en el ámbito del sistema red, hemos mantenido contactos directos , incluso en fines de semana, para probar las nuevas funcionalidades de los ERTES dado que el sistema red no funcionaba.

      Las quejas de los “llevapapeles” tiene su origen en la falta de coordinación y cooperación de las administraciones y en la falta de atención a las peticiones de todos los colectivos, colegios oficiales y asociaciones profesionales sobre la ampliación de algunos plazos. Peticiones que se han hecho llegar a todas las administraciones públicas.

      En esta semana , concretamente la seguridad social ha publicado una ampliación de plazos para los trámites a realizar en el sistema red en relación a los Ertes. Ampliación necesaria ya que con los plazos legales vigentes, es imposible comunicar las nuevas peculiaridades de Ertes adapatadas al último decreto-Ley. Entre otros motivos porque la tesorería debe adaptar sus sistemas y los proveedores de sofware (SAGE. A3. ETC) deben hacer los mismo con los programas que usamos los “llevapapeles”.

      ¿cómo es posible que se modifiquen los plazos de la presentación de cuentas anuales y en cambio se mantenga el plazo de presentación del impuesto de sociedades? Mantenimiento que se hace , introduciendo mediante real decreto, la obligación de presentar el impuesto de sociedades -con la contabilidad que se tenga-, para los casos en los que no se hayan aprobado las cuentas anuales.

      Las oficinas de la administración abre sólo con cita previa, eso las que abren. El sepe no abre oficinas, en general, ante la avalancha que tendrán de personas que NO han cobrado desde marzo la prestación de los Ertes y que llevan meses quejándose a sus empresas o a los “llevapapeles” de dichas empresas.

      Para este mes de julio tenemos el siguiente calendario

      – 1 al 15 de julio solicitud de las pretaciones a las mutuas para los autónomos, previa verificación de que cumplan los requisitos para acceder a la misma.
      – 1 al 20 de julio presentación del segundo trimestre de impuestos.

      – 1 al 27 de julio presentación del impuesto de sociedades, si hay algo que cambiar se presentará una nueva declaración en noviembre.

      – Presentación de declaraciones responsables a SILTRA, presentación de comunicaciones al SEPE etc.

      – Tramitación de la prestación por mínimo vital, para personas que NO tienes medios informáticos. Ya que las oficinas de la Seguridad social ya han recibido 500.000 peticiones y están colapsadas,

      En cuanto a los comentarios de su compañero de la AEAT, departamento de Inspección Jose A.

      Reitero que , en mi opinión, la Administración General de Estado (Hacienda, seg. soc etc.
      Debería tener en cuenta , las opiniones de sus propios funcionarios y las propuestas de los colectivos externos.
      Algunos de ustedes en llamadas o visitas realizadas, han manifestado en caos que se ha ocasionado en algunos ministerios.

      La diferencia fundamental estriba en que el Sepe , por poner el ejemplo que más noticias ha generado hasta hoy, aún tiene pendiente de resolver miles de incidencias . Y los “llevapapeles” tenemos que cumplir los plazos
      que marcan las administraciones aunque ello suponga haber trabajado fines de semana completos y días hasta altas horas de la noche.

      Eso si, para nombrarnos personal esencial durante el período de confinamiento, no hubo ninguna duda.

      Manuel sosa

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  5. Jose A.

    En épocas de dificultad siempre hay gente que aprovecha para dividir, confrontar, y repartir carnets de buenos y malos. El autor de este artículo, en mi opinión, ha hecho un ejercicio terapéutico con el único fin de desahogarse y expresar su malestar interno, pero un mínimo esfuerzo por informarse y documentarse creo que brilla por su ausencia.

    Como funcionario de la AEAT en la Inspección, podría aplicar el prejuicio de la misma forma con que se usa como arma arromadiza por el autor. Podría decir que los “asesores fiscales” han aprovechado la suspensión de plazos del procedimiento inspector para ignorar cualquier intento de colaborar con la inspección, dejando de un lado el interés de sus clientes objeto de comprobación, y centrando descaradamente sus esfuerzos en la nueva gallina de los huevos de oro que ha sido para ellos la tramitación de los ERTES (algunos de ellos, ficticios).

    Sin embargo, nunca escribiría un artículo diciendo tal cosa, dado que los prejuicios los consideró tremendamente injustos aplicados a cualquier colectivo. No se puede generalizar de esa manera, cuando honestamente, considero a los asesores fiscales “compañeros de trabajo” que en la enorme mayoría de las ocasiones hacen una gran labor para que las obligaciones tributarias se cumplan conforme a la Ley.

    Del mismo modo, contribuir a generar una imagen negativa de los funcionarios públicos (muchos de los cuales, a todos los niveles de la Administración, se han puesto en riesgo en esta crisis viendo sus derechos estatutarios sin respetar), no creo que sea constructivo ni positivo en ningún punto. No somos más que trabajadores que intentamos hacer, día a día, lo mejor posible nuestro trabajo.

    En una situación de pandemia y sufrimiento, personalmente apelo a la hermandad, a la colaboración, a la empatía con el otro (lo cual seguramente es muy mejorable tanto en el sector público como en el privado). Pero, sinceramente, aunque respeto todas las opiniones, no logro entender el intento de diferenciar entre “héroes” y villanos que se ha realizado en este artículo.

    José A.

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    1. Manuel Sosa gallego

      Sólo quiere indicarle que considerar los ERTES como la nueva gallina de los huevos de oro, es realmente ofensivo. Los ertes han sido la solución para miles de pymes, micropymes y autónomos.
      Tal vez hubiera preferido usted que se tramitaran como eres.

      Durante la tramitación de los ertes, se han seguido atendiendo los requerimientos de la inspección y de los departamentos de gestión tributaria. En ambos casos , y ya en junio en plena campaña de renta , ertes y demás cuestiones, se comenzaron a enviar requerimientos por su parte.

      Le recuerdo que la inspección de trabajo está revisando desde junio los ertes, si hay alguno ilegal o fraudulento pues que le abran el correspondiente expediente sacionador.

      Pero primero, y con la misma celeridad, que en junio han comenzado las inspecciones de trabajo, y las actividades de comprobación e inspección de la AEAT. Que solucionen las prestaciones de los ertes, las de las empleadas de hogar que a dia de HOY ninguna ha cobrado la prestación, y las del mínimo vital.

      Si hay que cumplir plazos, será para todos igual . O es que la administración tiene manga ancha en los plazos?

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      1. José A.

        En primer lugar, no he intentado ofender a nadie, aunque creo que hoy en día es prácticamente imposible dar una opinión sin que alguien se ofenda. Es solamente una expresión, que como digo, se adecua a mi experiencia personal con parte de los asesores con los que he trabajado durante esta crisis en las que NO SE HAN ATENDIDO REQUERIMIENTOS bajo la excusa de que “estamos hasta arriba con los ERTES” y lo ponía como ejemplo de que NO SE DEBE GENERALIZAR porque estoy seguro de que la norma general no ha sido esa, sino solo una sesgada y parcelada experiencia personal.

        Por otro lado, creo que se confunde usted de destinatario en su mensaje. En este artículo se hace una ofensiva dialéctica hacia los funcionarios de la AEAT que nada tienen que ver con la comprobación de los ERTES. Que ha habido fraude en la concesión de estas ayudas (como en muchas otras) creo que es una triste realidad que solo un ciego no podría ver.

        Responder
  6. David

    La COVID-19 ha supuesto en este tiempo un radical cambio en el trabajo de muchos colectivos profesionales. El teletrabajo ha llegado para quedarse, los profesionales han tenido que informatizar muchos de sus procesos productivos y la administración pública real ha desaparecido por completo.
    En este tiempo la sucesión legislativa (la mayoría Reales Decretos) ha ido sucediéndose de manera vertiginosa, provocando muchas lagunas legales y una enorme inseguridad jurídica. Cuando se pedía amparo a la Administración han tenido en la mayoría de los casos una callada por respuesta, y siempre han invocado las excelencias de la e-Administración, convirtiendo aún más fríos los procedimientos administrativos, y cargando de trabajo a un colectivo de profesionales que está exhausto, después de tanto tiempo de exigencias.
    Ello ha puesto de relieve que la mayor competencia y desleal hacia los abogados, gestores administrativos, graduados sociales y asesores fiscales en general, es la propia administración. Nos piden que cumplamos con un Convenio de Colaboración, o con una adhesión en masa, a unas condiciones de trabajo y una dedicación que no podemos repercutir en precio a los clientes.
    Muchos compañeros de profesión manifiestan que somos unos funcionarios polivalentes y no retribuidos.
    Han sustituido la labor del funcionario por la labor del profesional independiente, porque han visto que ningún robots puede ser de clase A y discernir entre el bien y el mal. Y cuando nos atiende por teléfono alguna persona, no está lo suficientemente cualificada…y nos cuelgan ante una duda de mediana complejidad.
    El código binario sólo comporta que se emitan notificaciones a la menor divergencia en los datos.
    El Plan Estratégico de la AEAT 2020-2023 es claro: Quieren eliminar todo contacto presencial (actuaciones administrativas automatizadas), quieren eliminar personal (Administraciones de asistencia Digital integral), oficinas de atención al público y entrar en el inestable mundo de lo virtual. (404 not found).
    El administrado no tiene lugar para expresarse o explicarse. Sólo le está permitido escribir y enviar documentación previamente escaneada.
    Mientras, los gestores presentamos el 190 y el 180 para que luego, alguien inexperto haga la renta gratis. Del intrusismo mejor no hablar…
    Tramitamos las ayudas de los autónomos, de los arrendatarios, de los necesitados de la renta mínima vital, y nos indican plazos tasados que coinciden con trimestrales.
    Hacemos comprender al ciudadano lo que ocurre, y lo que ocurre, es que la administración no sabe lo que ocurre. La enorme incertidumbre se cierne sobre el ciudadano y nosotros estamos ahí, para dar un resquicio de luz ante tanta negritud.
    Llegamos a trabajar buena parte del día y de la noche, porque quieren documentos digitalizados con un formato y peso determinado, a través de plataformas muchas veces fuera de servicio, y con un profundo desconocimiento por parte de quien las implanta.
    Todo el mundo sabe que una enorme atomización de los recursos TIC, demasiadas plataformas, asistentes virtuales y cambios en las aplicaciones.
    Un validador de cualquier modelo fiscal puede decirte que no hay errores en función de lo programado, no porque cualitativa o cuantitavamente esté exento de errores.
    Quieren tener toda la información sin dar nada a cambio. Al contrario, estableciendo la espada de Damocles sobre nuestras cabezas, amenazando con cartas anfibológicas, penalizando con severidad nuestros posibles fallos o la de nuestros empleados, con formación o divulgación extemporánea de novedades…
    En definitiva, están imponiendo la “potestas” sin “auctoricta. Porque si ellos nos faltan el respeto no nos pueden pedir que nosotros les respetemos.

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