Acto solemne, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, de entrega de Premios Blogs Jurídicos de Oro 2024 (6ª Edición), promovida por el Grupo Globoversia y el blog «De la Justicia«, con ocasión de la entrega del Primer Premio a Fiscalblog.

Excelentísimo Sr. Rector Magnífico, Ilustrísimo Sr. Decano, Ilustrísimo Magistrado D. José Ramón Chaves, Ilustres miembros del Jurado, señoras y señores asistentes, queridos amigos y compañeros,
Muchas gracias.
En nombre y representación de la familia de Fiscalblog, deseo expresar nuestro más profundo agradecimiento por este galardón. Esaú Alarcón García, cofundador, Javier Gómez Taboada, Leopoldo Gandarias Cebrián, Gloria Marín Benítez, Francisco José Navarro Sanchís, José-Andrés Rozas Valdés, José Manuel Almudí Cid, Alejandro del Campo Zafra, Alejandro Miguélez Freire y este humilde servidor, conformamos una atípica familia, unida y hermanada por la pasión compartida por el Derecho y el compromiso con la Justicia.
Permítanme, a título personal, dedicar este premio a Pilar, mi esposa, amor y apoyo incondicional y a mis hijos, Clara, Emilio y Santi, quienes han sido mi inspiración y mi refugio. Este reconocimiento les pertenece tanto a ellos como a mí, porque su abrazo y cariño han sido siempre mi sostén..
Esta distinción nos emociona profundamente por lo que simboliza: el respaldo a los ideales compartidos en Fiscalblog. Siempre nos hemos guiado por la búsqueda de la verdad, esa que no es cómoda ni complaciente, y por la defensa de la libertad de expresión, pilares sin los cuales no puede erigirse ni una Libertad ni una Justicia auténticas.
Don Miguel de Unamuno, en 1906, en su artículo “¿Qué es Verdad?” nos regaló una lección magistral. En su texto explica que cuando un amigo le preguntó cómo hallar la verdad, respondió con vigor: “¡Diciéndola siempre!”. Y ante la insistencia sobre cuál verdad debía ser dicha, replicó: “¡Diciendo siempre y en cada caso, oportuna o inoportunamente, la verdad de dentro, la verdad subjetiva, la verdad moral, lo que crees ser verdad!”.
Estas palabras son un eco de una llamada moral que trasciende el tiempo. Hay un imperativo ético que nos exige resistir las sombras del conformismo y la resignación. Por honor y por decencia, debemos oponernos a la mentira y desnudar los errores. Buscar la verdad no debería ser un mero ejercicio intelectual, sino que una actitud vital, un compromiso coherente con nuestra esencia humana. Solo cuando anhelamos desvelar lo oculto y arrancar los velos que nos impiden contemplar la verdad, nos revestimos de dignidad y damos plenitud a nuestras vidas.
En el ámbito jurídico, donde la retórica a menudo disfraza las intenciones y el entramado legal nos aleja del espíritu de la justicia, esa búsqueda es aún más necesaria. De hecho, en los últimos tiempos, la normorrea, esa delirante y descontrolada producción reglamentaria por parte de los poderes, ahoga a las personas en una agónica confusión y fragiliza sus existencias, arrebatándoles su dignidad.
Fiscalblog nació de un anhelo profundo de desentrañar lo complejo, de iluminar algunas sombras y de ofrecer, en un campo tan intrincado como el del Derecho tributario, una pequeña lámpara en la oscuridad.
Hemos buscado tender puentes entre el lenguaje jurídico y las vidas humanas que a menudo quedan atrapadas en el laberinto de las leyes. Hemos tratado de aliviar cargas, incluso con emociones y sonrisas. Hemos intentado devolver a la palabra su peso y relevancia. Si alguna vez hemos aportado algo de claridad, podemos decir, sin vanidad, que nuestro esfuerzo ha merecido la pena.
Sin embargo, ¿cómo puede mantenerse esta llama sin el aire de la libertad?
La libertad de expresión, tantas veces asediada a lo largo de la historia y también en nuestros días, es el oxígeno de toda sociedad que aspire a ser verdaderamente libre.
En el año 1821, en su obra magna “Lecciones de derecho público constitucional para las escuelas de España”, Don Ramón Salas, rector de esta egregia Universidad, afirma el papel trascendental de la libertad de imprenta, “la salvaguardia, la centinela y la protectora de todas las otras libertades”.
No estamos hablando de un derecho abstracto o de un ideal lejano. Estamos hablando de virtudes que debemos practicar. Hacer de la libertad de expresión y pensamiento un hábito cotidiano. Vivirla, ejercitarla, sufrirla, abrirle espacios para que florezca, como hacéis vosotros, los aquí presentes.
Frente el silencio cómodo y la comodidad del consenso, se necesitan personas que desafíen la corrección y abran sendas. Que brote el orgullo y el arrebato de pasión para poner nuestros talentos al servicio de los demás. No debemos temer al error sino al silencio cobarde. Porque con el error, aprendemos; en el silencio, nos envilecemos.
El error y la mentira se combaten con verdad.
Por eso los blogs nominados tienen un valor simbólico inmenso. Son ágoras abiertas y plazas públicas que aportan ideas, estimulan el pensamiento crítico y sirven como fuente de conocimiento y desarrollo. Bienvenidos sean.
Es cierto que la libertad tiene su precio, y nosotros también lo hemos sentido en nuestra escala. Pero estar hoy aquí, en este Paraninfo, rodeados de quienes comparten estos ideales, nos reconforta y confirma que, pese a las dificultades, estamos en el camino correcto.
Defendemos la libertad no solo como un mero derecho individual, sino como un acto colectivo que cimenta un futuro esperanzador. Este premio no es un destino final. Es un hito en un trayecto que sabemos inacabado, un recordatorio de que debemos seguir avanzando con pasión y humildad, con razón y corazón, en la búsqueda de una verdad que no es solo intelectual, sino también cardíaca o vivencial. Porque, como bien lo expresó Unamuno, “la verdad no es lo que hace pensar, sino lo que hace vivir”.
Que nuestras palabras iluminen donde hay sombras y unan donde hay divisiones. Honrados por vuestro cariño, caminemos juntos hacia una sociedad más justa, más digna y, en definitiva, más libre.
Muchas gracias.
Salamanca, 29 de enero de 2025.

Mi más cordial enhorabuena. Es un placer y un lujo estar suscrito al blog y leer los artículos que colgáis, en los que conseguís colocar sentido del humor y superar todos los desánimos que el ejercicio profesional en esta materia nos provoca.
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